miércoles, octubre 25, 2023

MASSA-MILEI Y LA DEUDA PENDIENTE DEL PERONISMO

 

Si contamos bien la historia de los últimos veintitantos años de la Argentina, veremos que la paulatina decadencia hasta llegar a la terrible situación actual tiene un solo origen: la destrucción por el mismo peronismo de su extraordinario éxito en los años 90.

Si no se entiende esto, no se entenderá tampoco por qué hemos llegado a esta final opción entre Massa y Milei para ver quién es el más apto para enderezar el rumbo torcido en 2002 por Duhalde primero y mantenido en curso hasta el presente por el kirchnerismo.

Si no se entiende entonces que estamos frente a una suerte de interna final de un peronismo disperso listo para reunirse bajo una nueva conducción y un nuevo rumbo, no se entenderá tampoco que solo una correcta actitud de ambos candidatos, disminuyendo la desconfianza del electorado, resolverá del modo menos traumático el hoy postergado destino argentino.

¿Qué puede aportar cada uno de los candidatos?

En principio y por sí mismos—sin mirar las alianzas temporales que ambos puedan hacer para juntar más votos—parecen las dos caras de la misma moneda peronista liberal que logró la unidad nacional, el fin de inflación y una década de crecimiento y prosperidad para los argentinos: Massa hoy como el aspirante a ser un jefe absoluto del peronismo tal como lo fue Menem y Milei, con el mismo perfil liberal de Cavallo aunque sin los equipos de la Mediterránea, ahora libres, sin embargo, como fue la intención inicial para quien resulte el próximo presidente.

No es una casualidad que ambos candidatos hayan mostrado una afinidad al competir con Juntos por el Cambio: se trataba de ganar a la coalición que, desde un comienzo, se equivocó al querer hacer un cambio liberal con el radicalismo y no con el peronismo.

Como ya demostraron Menem y Cavallo, no hay posibilidad de un programa liberal exitoso sin el apoyo de los trabajadores, o sea, del peronismo y sus organizaciones sindicales, a las que hoy se suman los movimientos sociales resultantes del empobrecimiento anti-capitalista del kirchnerismo.

Massa entonces debe reforzar su liberalismo económico, explicando además por qué este es no solo necesario para asegurar el crecimiento, sino que es compatible con la promoción y protección social de trabajadores a través de nuevos instrumentos.

Milei, por otra parte, debe revisar su idea acerca de la justicia social. La que hoy manifiesta es incompatible con el peronismo y, si ganase, haría imposible su gobierno. La gran fortaleza de Cavallo fue la de entender siempre al peronismo y facilitar así la tarea de Menem para promover las reformas.

La gran prioridad de la Argentina es eliminar la inflación, terminar con las políticas anti-mercado y anti-crecimiento del kirchnerismo y transitar el cambio en paz, con una adecuada y concentrada atención de la mitad de argentinos hoy pobres.

Si el lema de Milei para ganar a Massa es “Terminar con el kirchnerismo”, más que oponerse a Massa lo fortalece, ya que comparten la consigna. Massa, para ser el presidente eficaz y moderno que quiere ser, como peronista tiene que hacer algo mejor con el kirchnerismo remanente: conducirlo y enderezarlo para que, efectivamente, sus errores terminen para siempre.

Los nuevos socios de Milei, naturalmente, le cambiarán el libreto y dirán “Terminar con el peronismo”. Y cambiarán así, también, al Milei que creció por ser el único valiente en reivindicar el exitoso gobierno peronista de los 90.

Massa tiene, a su vez, que mostrar al liberalismo en su conjunto cuál será su programa económico y quiénes integrarán su equipo y dar así  una clara señal de que será el mejor candidato para hacer las reformas liberales en paz y con la colaboración de los sindicatos.

El peronismo y el liberalismo ya lo hicieron juntos una vez. Pueden repetir la hazaña y mostrar a quienes todavía no comprendieron, que la verdad de un país dividido nunca está en un solo lugar.

Tampoco el éxito, si no es compartido.